Un poco de mí

Me llamo Ángel. En algunos foros de la comunidad motera me conocen como Fan, que es mi nick en este tipo de sitios.

Ya desde pequeñito me gustaba el mundo del motor, de las dos ruedas y la velocidad.

Por aquella época aún no existían los cochecitos ni las motos eléctricas, así que yo tenía un coche de carreras ¡¡ a pedales ¡¡ Sí, de aquellos que tenías que empujar primero un pedal y después el otro para que el coche anduviese. En seguida le cogí el truco y andaba a toda velocidad.

Este era mi Ferrari rojo 🙂

Con 3 años me compraron mi primera bicicleta. Era de color azul y en seguida le quité los ruedines para poder ir más rápido. Bueno, eso es un decir, ya que siempre estaban encima mis padres …

— ¡¡¡¡No corras, Angel ¡¡¡¡¡

Poco después, me robaron la bicicleta del maletero del coche de mi padre 🙁
Vivíamos en Madrid y eran otros tiempos, donde los dueños de lo ajeno solían hacer este tipo de cosas, pero os puedo asegurar que fue una putada.

A esa bici le siguieron otras dos, una de ellas «de carreras». Siempre andaba buscando cuestas empinadas desde donde poder lanzarme y alcanzar la máxima velocidad posible.

Con 13 años probé mi primera «moto». Era un ciclomotor de un compañero del colegio, se lo había regalado su abuelo.
Ver que dándole al gas, aquello se movía y lo hacía a una velocidad suficiente como para hacerme llorar los ojos con el viento, fue mi perdición.

Esa sensación me perseguía todos los días. Cada vez que tenía ocasión de dar una vuelta con algún ciclomotor de alguien, lo hacía y cada vez era más mi deseo por tener mi propia ‘moto’.

¡¡ Papá, quiero una moto ¡¡

Al principio parecía que había colado.
– Si sacas la mitad sobresalientes y la mitad notables en las notas del cole te la compro – me dijo mi padre.
Ese año me esforcé por sacar unas buenas notas y finalmente llegó mi ansiada moto.

Un Vespino ALX con arranque electrónico, de color negro, cayó en mis manos. No tardé en ponerle un «tubarro» kit Yasuni 4 con rodamientos especiales para el variador. También decidí que no corría lo suficiente y le puse un bloque nuevo de 65, un carburador del 16 y una rueda trasera un poco más ancha.
Un vespino trucado, en toda regla 😀 Aquello pillaba los 90 km/h

Qué tiempos aquellos (no había cámaras digitales)

No tardé en quemarlo de tanto darle gas y después ya no pasaba de 60 km/h

«Mi» siguiente moto fue una Honda NSR 75, y le pongo las comillas porque realmente no era mía. Era la moto de un amigo, que me la dejaba siempre que yo quería… aunque eso se acabó cuando empecé a hacerle kilómetros y más kilómetros.

Volví a pedirles a mis padres una moto, peeeero no coló. La verdad es que mis padres le tenían bastante miedo a las motos y su respuesta fue:

«Cuando trabajes y tengas dinero te la compras. Nosotros no te vamos a comprar más motos»

Dicho y hecho. Después de estudiar la carrera de informática, con mi primer sueldo me compré una Honda CB500 de segunda mano. A plazos, por supuesto.

Mi primera moto ‘grande’

Después de la CB500 vinieron otras más (CBF600, CBR, etc.). Era un vicio eso de andar cambiando de moto. Finalmente me quedé con las dos que tengo ahora; una Suzuki Intruder 800 y una Suzuki Vstrom 1000

Con todas ellas he hecho un montón de kilómetros, sobre todo por España. Las he pasado canutas con el frío, el viento, el agua… pero también he conocido a un montón de gente maravillosa y he disfrutado como un enano por nuestras carreteras.

Con esta pandemia del coronavirus, me he tenido que quedar en casa por un ERTE que hicieron en mi empresa y se me ha ocurrido dar vida a esta página donde voy a compartir las rutas que he ido haciendo a lo largo de estos años. Bueno, sólo las que merecen la pena 🙂

Como son muchas, las iré añadiendo poco a poco y espero que sean de vuestro agrado.

Además, pondré información sobre los distintos eventos y concentraciones que se vayan a suceder para que podáis estar informados.

También incluiré en la sección Blog, entradas relacionadas con el mundo de la moto; briconsejos, pruebas, vestimenta, opiniones, etc.